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Artículo invitado

Sobre el desarrollo y el Buen Vivir

 

Por: Tania Fuentes
Socióloga y agroecóloga, integrante de la Fundación 3 Colibrís
21/07/20

Es inevitable remontarnos al origen del desarrollo el cual surge de la intención mesiánica estadounidense de integrar a sociedades menos modernizadas a las lógicas del progreso material y reconocer como suya esta tarea e incluso abarcarla desde su proyecto político. En la definición de este propósito se define la alteridad u otredad como subalterna. La conceptualización del desarrollo en etapas, que se asemeja al ciclo natural de cualquier ser vivo, tiene como consecuencia que se naturalice su propósito y, por ende, que sea incuestionable. De igual manera, como dota de poder y estatus a las sociedades más avanzadas en estos términos y legitima su autoproclamación de guía en este proceso, su consecuencia es la infantilización de las sociedades inventadas como tercermundistas. 

Si bien no ha existido solo una corriente desarrollo ni es cierto que tengan en común la linealidad de sus procesos, sí existen una serie de atributos que ayudan en su clasificación. Esto es: altos niveles de industrialización y urbanización, tecnificación de la agricultura, crecimiento material continuado y de los niveles de vida, y adopción generalizada de la educación y los valores culturales modernos (Escobar, 2007). Gran parte de la evolución de estos rasgos de la vida moderna han sucedido gracias a la relación hegemónica occidental impuesta a distintas escalas, de norte a sur, de centro a periferia, de lo global a lo local. 

A su vez, estos atributos se sustentan en una comprensión de la naturaleza abstraída de la propia condición natural humana, también entendiendo ésta como fuente de recursos ilimitados y supeditados a nuestra especie. Otra de las bases que sustentan el desarrollo es la fe en la tecnologización y la modernización como punta de lanza para superar cualquier reto o problema social, sin contextualizar las raíces o naturaleza del conflicto. 

El buen vivir se construye en relación con el concepto de desarrollo y, desde un enfoque crítico, toma concepciones de las cosmovisiones indígenas, principalmente andinas, en pro de redefinir y situar el bienestar.

En el Buen Vivir se encuentran las ideas del sumak kawsay de los kichwas de Ecuador, y el suma qamaña de los aymara de Bolivia. Otros ejemplos en el mismo sentido se encuentran en las ideas de ñande reko de los guaraníes, el shiir waras de los ashuar de la Amazonia ecuatoriana, e incluso para los mapuches del sur de Chile hay similitudes con su kume margen (Ugalde, 2014).

Este enfoque destaca por el propósito de ampliar el bienestar más allá de las condiciones materiales y abarcar las condiciones afectivas y espirituales de la vida, reconociendo lo comunitario como un principio motor en el alcance y/o construcción de éste. A su vez, la naturaleza en éste toma un rol protagónico, en donde se entiende el vínculo entre nuestra especie y la otra naturaleza como comunidad ecológica. 

Las cosmovisiones indígenas desde sus preceptos critican e interpelan el desarrollo y enriquecen el análisis de bienestar a partir de los conceptos de Sumak que significa plenitud, grandeza, lo justo, completamente, lo superior; u Kawsay, que significa vida en realización permanente, dinámica y cambiante; es la interacción de la totalidad de existencia en movimiento; […]” (Macas, 2011).

Aunque este enfoque ha sido también criticado por esencialista, romántico o popular lo cierto es que trae dentro del análisis político y teórico elementos de autonomía y auto-significación de cosmovisiones indígenas, que resultan decoloniales y, en ese sentido, es trascendente para todo el continente.

Otra de las críticas hechas a este enfoque ha sido la falta de territorialización del proyecto del buen vivir y, por su naturaleza, la dificultad para abarcarlo desde lo político o sociocultural. Sin embargo, el buen vivir tampoco es un programa de bienestar y reconoce la territorialidad como la dimensión que nos obliga a pensar cómo vivir junto a/con. 

Quizás puede ser entendido como un cuestionamiento individual/colectivo de definir qué es el buen vivir más allá de lo material y su necesidad de situarlo en contexto, tiempo y espacio, y en relación con la naturaleza que también somos. Por otro lado, puede también hacer consciente que lo indígena hace referencia a una pertenencia étnica que puede ser susceptible de apropiación y, por tanto, malinterpretarse.

Si bien el eje de la economía estatal persiste en formatos de extractivismo, proyectos locomotora, expansión de la frontera agrícola ampliada por el agronegocio y una constante deslocalización de la economía. Las iniciativas de economía local, justa, social, solidaria, ecológica y de cuidados están jugando un papel fundamental en el sostenimiento del tejido económico de barrios, veredas e incluso dentro de ciudades como Bogotá o Medellín, así como construyendo en su quehacer posibles definiciones de buen vivir/ buenos vivires.

En la última reunión de custodios estuvimos haciendo un análisis bien interesante sobre cambio climático. Y fue una discusión que nos llevó a identificar varias cosas, esto es como una arista de una problemática mayor que se viene. Crisis climática, crisis alimentaria, crisis económica/ financiera, crisis energética y lo resumimos en un criterio.

El sistema civilizatorio tal como está construido está colapsando y hay que prepararse para eso. Entonces lo que va a venir después de esto, es una situación de más crisis entonces tenemos que estar preparados para eso. Se trata de fortalecer las redes, de fortalecer los intercambios para los trueques, para ayudarnos. 

Don Toño, de la Red de familias custodias de semillas (Abril, 2020).

También, desde las organizaciones de base hay unos avances profundos en las tareas a realizar en este momento en las herramientas para adaptarnos a los cambios por venir, poniendo en el centro los cuidados, nuestra ecodependencia e interdependencia a través de distintas prácticas.

A nivel departamental todavía es un poco lento, yo siento que el tema de la agroecología todavía está en desconocimiento, se la mira como que es algo romántico, que es como de los medio raros que quieren tener una vida diferente y no se la mira como una opción económica y productiva real. 

Maritza Calderón, del Mercado Agroecológico Plaza Verde en Pasto, Nariño (junio, 2020).

Los bienes comunes también surgen en la discusión sobre alternativas al desarrollo porque en su paso arrollador y aplanador ha dejado las prácticas del manejo comunitario de bienes comunes relegadas en el marco político, como si fuesen vestigios de otro mundo, resquicios agonizantes de otras formas de hacer y definitivamente no es así.

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Aunque no es fácil abrir y manejar estos espacios con marcos tan rígidos o que leen estas iniciativas de forma subalterna, son prácticas, saberes, formas de coordinar y trabajar que resisten los embates de la violencia estructural y sistemática estatal, ofreciendo alternativas de otra forma de habitar este trozo de tierra. Así como también se ven en constante conflicto con otros actores por el destino, uso y relación con dichos bienes.

Cómo recuperar semillas limpias, estamos en ese proceso de limpiar semillas y que no sean transgénicas, estamos en ese proceso de limpiar el suelo porque el suelo también está super contaminado. En la zona que está la asociación está rodeada de cultivos de flores, y pues utilizan agrotóxicos que dañan las fuentes hídricas. Lo que se busca es eso. 

Lina de la Asociación Herrera, Madrid, Cundinamarca (Julio, 2020).

Bibliografía

Escobar, A. (2007). La invención del tercer mundo. Construcción y deconstrucción del desarrollo. Caracas, Venezuela: Fundación Editorial El Perro y La Rana.

Gudynas, E. (2014). El postdesarrollo como crítica y el Buen Vivir como alternativa. En G. C. Delgado, Buena vida, Buen vivir: Imaginarios alternativos para el bien común de la humanidad (pág. 61:97). México D.C: UNAM.

Macas, Luis (2011). “El Sumak Kawsay”. En Debates sobre cooperación y modelos de desarrollo. Perspectivas desde la Sociedad Civil en el Ecuador, Gabriela Weber (Coord.): 47-60. Quito: Centro de Investigaciones Ciudad.

Ugalde, S. V. (2014). El orden de género en el Sumak Kawsay y el Sumak Qamaña. Un vistazo a los debates actuales de Ecuador y Bolivia. Revista de Ciencias Sociales. FLACSO, 73:91.

Fundación Cooperación para el Fortalecimiento Regional en Colombia© 2020 

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